Contratos, facturas, pólizas y formularios convertidos en campos que tus sistemas pueden leer, con revisión humana donde importa.
Detrás de casi todo proceso lento hay alguien copiando datos de un PDF a un formulario. La extracción convierte ese documento en campos estructurados y deja a la persona el papel que le corresponde: revisar lo dudoso, no teclear lo evidente.
Le dices qué necesitas sacar de cada tipo de documento, sin plantillas rígidas por proveedor.
Se extraen los campos y cada uno llega con su nivel de confianza y su ubicación en el documento.
Lo que no llega al umbral pasa a revisión humana, el resto entra directo en tu sistema.
Los sectores donde este caso aparece más, con lo que aplica en cada uno.
Sí, con reconocimiento óptico previo. La calidad del escaneo marca la diferencia, y por eso cada campo llega con su nivel de confianza.
No. Se define qué campos quieres y el modelo los localiza, aunque el formato cambie entre proveedores.
Cada campo extraído apunta a su origen en el documento, así que revisar es comprobar un punto concreto, no releer entero.
En la demo repasamos tu caso: qué modelos necesitas, dónde se despliegan y qué hace falta para cumplir con la normativa que te aplica.
Te respondemos en un día laborable.